La Exigencia Coreográfica Y El Legado Escénico Que Dejó Nacho Duato En La Danza Contemporánea

La Exigencia Coreográfica Y El Legado Escénico Que Dejó Nacho Duato En La Danza Contemporánea

Nacho Duato cambió para siempre la forma en que entendemos el movimiento sobre un escenario de ballet clásico cuando asumió la dirección de la Compañía Nacional de Danza en el año 1990. No fue simplemente un relevo institucional, sino un terremoto estético que sacudió los cimientos de una disciplina tradicionalmente anquilosada en los mismos repertorios decimonónicos. Ver a bailarines formados en la rigidez académica descalzos, ejecutando torsiones imposibles y respirando al unísono con una fisicidad brutal, demostró que el baile en España podía competir en la primera línea mundial sin complejos. Hablamos de un creador que entendió la danza como una arquitectura viva, donde cada músculo cuenta una historia y cada silencio pesa tanto como un salto mortal.

La revolución silenciosa en la Compañía Nacional de Danza

Tomar las riendas de una compañía pública con apenas treinta y pico años y una trayectoria fulgurante como bailarín en el Nederlands Dans Theater parecía una locura. Los primeros meses no fueron fáciles. Los bailarines miraban con recelo aquel vocabulario corporal que exigía soltar el eje vertical, buscar el suelo con abandono y contraer el torso de maneras que ningún profesor de conservatorio había enseñado en las clases matutinas de barra. Sin embargo, la insistencia férrica del coreógrafo valenciano dio frutos rápidamente. Obras como Jardí Tancat o Canti e Spiritu no tardaron en conquistar los teatros más exigentes de Europa y América, demostrando que había nacido una nueva escuela con sello propio.

El método de trabajo en el estudio

La disciplina en los ensayos rozaba la obsesión. Nadie entraba tarde y nadie se permitía un atajo técnico. El coreógrafo exigía a su compañía una entrega absoluta, casi sacerdotal, porque entendía que la belleza en la danza contemporánea surge del agotamiento físico superado. Las jornadas transcurrían entre correcciones milimétricas de la colocación de la pelvis, la angulación exacta de los brazos y, sobre todo, la gestión de la energía entre el esfuerzo y la absoluta relajación. Quienes pasaron por aquellas audiciones recuerdan el terror reverencial que inspiraba su mirada crítica, pero también la satisfacción inmensa de comprobar cómo sus cuerpos alcanzaban límites que creían imposibles.

El impacto de la música en la coreografía

No se puede entender el éxito internacional de este creador sin analizar su relación simbiótica con las partituras. A diferencia de otros creadores que usaban la música como un simple acompañamiento métrico, él la trataba como a un socio creativo de pleno derecho. Desde los cantes de María del Mar Bonet hasta las sonatas de Bach o los paisajes sonoros de Alberto Iglesias, la elección musical marcaba la respiración de la pieza. La partitura dictaba las dinámicas internas del movimiento, obligando a los bailarines a escuchar los instrumentos con la misma atención con la que un músico afina su violín antes de salir a escena.

La etapa internacional y la huella en Europa

Tras más de dos décadas transformando la escena madrileña, la salida del coreógrafo de la institución estatal estuvo envuelta en la polémica política y en desacuerdos presupuestarios que demostraron, una vez más, lo difícil que resulta gestionar el talento excepcional desde los despachos oficiales. Lejos de retirarse, su carrera internacional se catapultó con nuevos bríos. Berlin State Ballet y el prestigioso Mikhailovsky Theatre de San Petersburgo abrieron sus puertas de par en par a su talento, confiándole la dirección artística de sus cuerpos de baile estables.

El reto del ballet ruso

Llevar una estética mediterránea, sensual y profundamente contemporánea a una de las cunas mundiales del clasicismo ortodoxo como San Petersburgo parecía una misión suicida. Los bailarines rusos, educados desde la infancia en la perfección geométrica de los ballets imperiales de Chaikovski, se enfrentaron a un estilo que requería soltar el rigor académico para abrazar la vulnerabilidad y la organicidad. La transición exigió meses de paciencia y adaptación mutua, pero el resultado final demostró que el lenguaje del valenciano trascendía las fronteras culturales. Piezas históricas del repertorio clásico ruso convivieron en cartel con sus creaciones más audaces, renovando el público de los teatros rusos y atrayendo a nuevas generaciones de espectadores fascinados por la modernidad escénica.

La vigencia de un repertorio incombustible

Analizar la permanencia de sus coreografías en los carteles de medio mundo durante décadas revela el secreto de su longevidad artística: la honestidad emocional. Mientras que muchas propuestas vanguardistas de los años noventa envejecieron mal por depender de modas pasajeras o tecnologías efímeras, las piezas firmadas por Nacho Duato se sostienen sobre la anatomía humana pura. La fuerza de un dúo masculino o la melancolía de un solo bajo una luz cenital siguen conmoviendo al espectador actual exactamente igual que el primer día. Esta universalidad temática explica por qué compañías de todos los continentes siguen solicitando los derechos para montar sus obras en sus temporadas estables.

Claves prácticas para entender y disfrutar la danza contemporánea

Si te enfrentas por primera vez a una función de danza actual y te sientes perdido ante la ausencia de una narrativa lineal o un argumento de cuento de hadas, conviene seguir una serie de pautas prácticas para exprimir al máximo la experiencia visual y sensorial:

  1. Olvídate de buscar una historia cerrada: No intentes descifrar un hilo argumental con principio, nudo y desenlace como si leyeras una novela realista. La danza funciona de manera similar a la música instrumental; comunica estados de ánimo, tensiones y contrastes estéticos directos al sistema nervioso.
  2. Observa la respiración del bailarín: Un bailarín experto nunca disimula el esfuerzo. Fíjate en cómo inhala antes de un salto y cómo libera el aire al caer. Esa gestión rítmica del oxígeno constituye el verdadero motor expresivo de cualquier coreografía de calidad.
  3. Presta atención a la iluminación y el vestuario: En las producciones de primer nivel, la luz no se limita a iluminar el escenario, sino que dibuja espacios geométricos, corta el volumen de los cuerpos y actúa como un personaje más dentro de la dramaturgia visual.
  4. Investiga el contexto antes de acudir a la sala: Dedica cinco minutos a leer las notas al programa o a escuchar fragmentos de la música que sonará en el auditorio. Llegar con el oído y la mirada predispuestos cambia radicalmente la capacidad de conexión con la obra en directo.

La aportación de este referente cultural a la historia de las artes escénicas europeas sigue expandiéndose a través de las nuevas generaciones de coreógrafos que aprendieron en sus estudios a no tener miedo de romper las reglas establecidas. La exigencia, la elegancia y la valentía creativa continúan marcando el pulso de una disciplina que encontró en la mirada del coreógrafo español un espejo donde reflejar su mejor versión contemporánea.

CG

Carmen Gil

Enfocado en actualidad y reportajes, Carmen Gil trabaja con fuentes contrastadas y datos sólidos.